La calidad del sistema de formación para el empleo exige un marco normativo estable, coherente y previsible que garantice seguridad jurídica a las entidades y profesionales del sector. La estabilidad regulatoria constituye un elemento clave para la planificación estratégica, la inversión responsable y la consolidación de proyectos formativos sostenibles en el tiempo.
Asimismo, resulta imprescindible avanzar en la profesionalización del colectivo docente, promoviendo su reconocimiento, cualificación continua y condiciones laborales adecuadas. El fortalecimiento del perfil profesional docente es un pilar esencial para asegurar procesos de enseñanza-aprendizaje eficaces y adaptados a las necesidades reales del mercado laboral.
Del mismo modo, la mejora continua de los sistemas de evaluación, seguimiento y control debe orientarse no solo al cumplimiento formal de requisitos, sino a la medición real de resultados, impacto y empleabilidad. La incorporación de indicadores objetivos, mecanismos de transparencia y procesos de revisión técnica contribuye a consolidar un modelo formativo basado en la excelencia, la eficiencia y la responsabilidad institucional.
La actuación de FENAFE se articula en torno a una serie de ejes estratégicos que orientan nuestra labor de representación, análisis técnico y propuesta de mejora del sistema de formación para el empleo. Estos ejes responden a la necesidad de fortalecer el sector desde una perspectiva estructural, sostenible y orientada a resultados.
Impulsamos el reconocimiento del colectivo docente como elemento esencial del sistema de formación para el empleo. Trabajamos por la consolidación de un marco que favorezca la estabilidad laboral, la cualificación continua y el desarrollo profesional docente. La mejora de las condiciones y del estatus profesional docente es clave para garantizar procesos formativos eficaces y de calidad.
Promovemos la incorporación de metodologías activas y enfoques pedagógicos centrados en la adquisición de competencias, el aprendizaje práctico y la adaptación a las necesidades reales del entorno productivo. La actualización metodológica es un factor determinante para asegurar que la formación responda a los cambios del mercado laboral y a las nuevas demandas profesionales.
Apoyamos la transformación digital de la formación para el empleo, fomentando el uso eficiente de herramientas tecnológicas, entornos virtuales de aprendizaje y modelos híbridos que amplíen el acceso, mejoren la gestión y optimicen los procesos formativos. La digitalización debe integrarse de forma estratégica, garantizando calidad, accesibilidad y control.
Defendemos mecanismos de gestión claros, procedimientos administrativos coherentes y sistemas de supervisión que refuercen la confianza en el modelo de formación para el empleo. La transparencia en la asignación y uso de recursos públicos es fundamental para consolidar la credibilidad y sostenibilidad del sistema.
Promovemos un enfoque basado en la medición objetiva del impacto de la formación, priorizando indicadores de empleabilidad, eficacia y retorno social. La evaluación debe orientarse no solo al cumplimiento formal, sino a la mejora continua y a la optimización de los recursos, garantizando que la formación contribuya de manera efectiva al desarrollo profesional y económico.